Cómo evaluar una cosechadora usada: cabezal, trilla y motor
Una cosechadora usada esconde más variables de precio que un tractor: el cabezal solo puede valer un tercio de la máquina, y dos unidades con las mismas horas de motor pueden tener un desgaste de trilla completamente distinto. Estos son los tres puntos que más impactan en el precio real.
Cabezal: el componente que más cambia el precio
El cabezal (plataforma) no siempre se vende con la cosechadora, y su tipo determina para qué cultivo sirve de entrada: un cabezal draper para soja/trigo no sirve para maíz sin cambiarlo por uno maicero. Antes de comparar precios entre dos publicaciones, confirmá si el cabezal está incluido, su ancho de labor y su estado — un cabezal gastado o de un cultivo que no necesitás puede cambiar por completo la cuenta.
Horas de trilla vs. horas de motor
El horómetro de motor no cuenta toda la historia: el sistema de trilla (cóncavos, sacapajas o rotor, zaranda) tiene su propio desgaste, más ligado a los años de cosecha real que a las horas de motor. Pedí siempre el historial de cultivos trabajados — una máquina con pocas horas pero usada siempre en maíz (más exigente para la trilla) puede estar más gastada por dentro que una con más horas en trigo.
Trilla axial vs. de tambor convencional
Las cosechadoras axiales (rotor) suelen dar un grano más limpio y menor daño mecánico, con más presencia en los modelos de mayor porte de los últimos 15-20 años. Las de tambor convencional (sacapajas) siguen siendo comunes en el usado de menor potencia y tienen un costo de repuestos más accesible. Ninguna es "mejor" en abstracto — depende del cultivo predominante y el volumen de hectáreas que vas a cosechar por campaña.